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sábado, 17 de mayo de 2014

CUATROCIENTAS MAÑANAS DE VIERNES SANTO

La mañana del 28 de marzo de 1614 partía del convento dominico de San Isidoro, en la calle Mayor de Cartagena, un cortejo penitencial organizado por la Cofradía del Rosario; una procesión que probablemente hiciera estación de penitencia en la Iglesia Mayor (la antigua Catedral cartagenera) para marchar a continuación hacia el arrabal de San Diego, de cuyo convento franciscano partía un Vía Crucis de doce estaciones hacia la ermita de Santa Lucía. Era la primera procesión de la calle de la Amargura, la primera de esas cuatrocientas mañanas de Viernes Santo en que Cartagena ha podido conmemorar plástica y devocionalmente el recorrido de Jesús Nazareno por la Vía Dolorosa.

Todo había comenzado unos meses antes, el 13 de diciembre de 1613, cuando Fray Jerónimo Planes, guardián del convento de los franciscanos descalzos de San Diego, ideó la construcción de un Vía Crucis desde su convento a la ermita de Santa Lucía. Un Vía Crucis que ya por aquel entonces era una práctica de oración difundida por los franciscanos –custodios de Tierra Santa- y que según las medidas que hicieron para el Padre Planes debía contar con una distancia similar a la que separaba el convento que habían establecido en 1606 los franciscanos reformados y la ermita que se situaba en el Zaraiche, en un paraje agrícola situado al sudeste de la ciudad con una amplia tradición religiosa que había sobrevivido al paso de los siglos y las culturas. Y es que en aquellas tierras fértiles, por aquel entonces aún prácticamente despobladas, habían establecido los romanos un templo dedicado a Júpiter Stator en los albores de nuestro tiempo. Y allí habían continuado peregrinando los cartageneros que, apenas reconquistada la ciudad en el siglo XIII, vieron como se erigía en el paraje de la fuente de San Juan un monasterio agustino.

Aquella “tierra santa”, en la que los sastres construyeron una ermita a su patrona, Santa Lucía, en 1602, era pues tierra de peregrinaje, y de devoción ancestral, y aquel fue el destino de un Vía Crucis que ideó Fray Jerónimo Planes y del que la crónica del convento de San Diego establece con total detalle quién costeó cada una de sus capillas. ([1]) Doce, porque en aquellos años ese era el número de estaciones que componían el Vía Crucis.

Unas capillas que se establecieron con rapidez, la que permitió que apenas tres meses después, cuando Fray Jerónimo Planes fue a predicar los oficios a Santa Lucía encontrara aquel cortejo que realizaban los del Rosario, un cortejo que se convertía así en la primera procesión de la madrugada o mañana de Viernes Santo.

La Cofradía del Rosario había nacido en Cartagena en torno a 1559, y dos décadas después se trasladó al convento de los dominicos, toda vez que según una disposición del papa Pío V –dominico-, esta orden habría de reclamar que todas las cofradías de la Virgen del Rosario estuviesen bajo su dirección.

No existen datos sobre procesiones en Cartagena en el siglo XVI, ni sobre cofradías que tuvieran esta finalidad en sus cometidos. Habría de ser a partir del impulso recibido por las cofradías tras finalizar el Concilio de Trento (1563) cuando aparecen las primeras referencias escritas, que nos permiten saber que en 1613 la Cofradía del Rosario organizaba la procesión del Santo Entierro, que sería así la más antigua –en contra de lo que se suele afirmar- de Cartagena. Pero no sabemos si nació ese año o lo hizo con anterioridad.

Lo que sí sabemos es que en 1614, hace cuatrocientos años, salió por vez primera la procesión de la Calle de la Amargura entre el convento dominico y Santa Lucía. Una procesión que rememoraba el recorrido del Nazareno por la Vía Dolorosa. Una procesión que, tras quedar interrumpida su organización por la epidemia de peste de 1648, volvería a salir en 1663 aunque ya, desde ese año, organizada por la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno.

Son cuatrocientas mañanas de Viernes Santo para una Cartagena que hoy, sigue transformando cada año ese amanecer en el epicentro devocional de la Semana Santa. Una Semana Santa que este 2014 vivirá el IV Centenario de la segunda de sus procesiones en antigüedad. Una procesión que, como no podía ser de otra manera, se hizo muy pronto marraja y como tal sigue hoy siendo el referente de la Pasión en Cartagena.

Publicado en 'Madrugada' en 2014
FOTOGRAFÍA: Antigua postal de la Dolorosa (Marrajos). Foto Sáez



[1] “Hoy, día de Santa Lucía, siendo guardián del convento de San Diego en Cartagena Fr. Gerónimo de Planes, se mide la distancia que hay desde el compás de dicho monasterio hasta la ermita de Santa Lucía; y viendo que es exactamente en piés geométricos, la que marca el ritual para el Calvario, se acuerda por algunas personas piadosas el repartirse las ermitas para edificarlas á su costa; siendo estas la mujer de Pajares, que se comprometió á costear la primera en la punta del compás; Diego Bienvengud Rosique, la segunda, y Félix Cortés Romano, el Cristo que está en ella; la tercera, la mujer de Puerta; la cuarta, D. Juan Bienvengud; la quinta, los congregantes de la Iglesia mayor por ofrecer esta mucho gasto, pues hay que rellenar un gran hoyo y ensanchar el camino; la sexta, Ginés Ruiz; la  séptima, los pescadores; la octava, queda á cargo de los pobres; la novena, al de los tenderos; la décima, al del P Pedro Beta; la oncena, al de los hermanos de la orden tercera, y el Calvario se encargaban de hacerlo los cofrades del Rosario, á cuyo cargo estaba el hacer la procesión del Entierro de Nuestro Señor Jesucristo el Viernes Santo.” (Martínez Rizo, Isidoro. Fechas y Fechos de Cartagena, 1894)

miércoles, 18 de julio de 2012

DOLOROSA (ANTONIO SAN NICOLÁS EXPÓSITO, h.1925)

El pasado año 2008 publicaba en estas mismas páginas un artículo bajo el título de ‘Dolorosa, la marcha de las incógnitas’, en el que reflejaba las dificultades encontradas a la hora de catalogar adecuadamente la popular marcha con que se acompaña cada Madrugada de Viernes Santo el desfilar de tercio y trono de la Santísima Virgen Dolorosa.

Atribuida de forma errónea durante años a Jaime Teixidor Dalmau, la publicación en 1990 de la “Antología Musical de la Semana Santa Cartagenera” que editara la Agrupación del Descendimiento (Marrajos) con la coordinación de Alfredo García Segura desveló el nombre de su autor, Antonio San Nicolás, sin que hasta aquel momento conociéramos algún otro dato al respecto.

Afirmaba también en aquel momento que el origen de la marcha sería cartagenero, aunque, como punto de duda, surgía el hecho de haber sido grabada también en lugares tan dispares como Cuenca, Puerto Real (Cádiz), o las localidades cordobesas de Montoro y Montilla.

Transcurridos dos años desde aquel artículo, algunas de las dudas que entonces se planteaban han quedado resueltas, otras, por el contrario, siguen en el aire.

En 1916, el músico militar Mariano San Miguel Urcelay (1879-1935), clarinete solista de la banda del Real Cuerpo de Alabarderos, fundó la revista musical Harmonía, cuya finalidad no era otra que la edición de partituras para banda de música, partituras que, de esa forma, podrían tener una mayor difusión. San Miguel fue, no podemos olvidarlo, el autor de una de las mejores marchas de procesión existentes: ‘Mektub’, en 1925.

La revista Harmonía tuvo durante sus muchos años de existencia un peculiar sistema de publicación, dado que se limitaba a incluir las partituras sin añadir artículos o, al menos, la fecha de publicación de cada uno de sus números. Por ello, resulta complejo fijar la fecha exacta de una pieza que allí apareciera, pero tanto por la correlación numérica de los ejemplares como por el diseño de su portada (que evolucionó a lo largo de los años) se puede fijar precisamente el entorno de ese año de 1925 como el que Harmonía publicó la marcha ‘Dolorosa’, de Antonio San Nicolás.

Queda así confirmada definitivamente su autoría, sobre la que cabe apuntar que, tal y como supuse en el artículo publicado hace dos años, San Nicolás era un músico murciano, huérfano acogido en la Casa de Misericordia de donde tomó sus apellidos. Nació en 1881 y, afincado en Madrid, falleció en 1930, aun joven (cuarenta y nueve años) y pocos años después de publicar ‘Dolorosa’.

Lo que no queda ya tan claro es que la marcha sea en origen compuesta para nuestras procesiones.

Aunque nacido en Murcia, San Nicolás estaba establecido en la capital de España, donde en los años anteriores hay constancia del estreno de varias obras suyas. No existía pues una relación con Cartagena que justificara que esa pieza se dedicara a nuestras procesiones. Su publicación en una revista de difusión nacional podría hacer perfectamente que se interpretara en nuestra ciudad, pero también en otras muchas. De hecho hay constancia de su incorporación al repertorio de la Banda de Música de La Orotava (Tenerife) en 1930.

Lo que nadie puede poner en duda es el hecho de que sería en Cartagena donde más calado tendría la marcha con el paso de los años, bien fuera porque en efecto estaba destinada a nuestra ciudad o, simplemente, porque los procesionistas de aquellos años la encontraron plenamente adecuada para nuestro desfilar y pasó a estar entre las indispensables del sonido de las procesiones de entonces.

Un dato que viene a reafirmar esta especial relevancia de ‘Dolorosa’ en Cartagena es la afirmación del recordado músico José Torres Escribano (1910-2004) de haber interpretado esta marcha en su estreno en 1925, lo que situaría su interpretación en Cartagena en el mismo año de su composición.

Con todo, hoy ya es posible situar de forma clara en el tiempo el origen de ‘Dolorosa’ y conocer algunos datos más sobre la vida de su autor. Para aclarar la incógnita que aún queda sería preciso encontrar la partitura manuscrita de esta pieza y que en ella el autor hubiera incluido alguna dedicatoria o comentario al respecto, cuestión ésta que parece compleja de lograr.


BIBLIOGRAFÍA:

ALCARAZ PERAGÓN, Agustín. ‘Dolorosa, la marcha de las incógnitas’. En Madrugada. Cartagena, 2008
FERNÁNDEZ DE LATORRE, Ricardo. ‘Historia de la Música Militar de España’. Ed. Ministerio de Defensa. Madrid, 1999.
TORRES ESCRIBANO, José. ‘Amistad. El Discípulo Amado’. 25 Aniversario del Grupo del Santo Amor de San Juan. Agrupación de San Juan Evangelista (Marrajos). Cartagena, 1977
HARMONÍA. Revista Musical. Madrid. 1916-1959.

Y las aportaciones e investigaciones de David Marrero y Santiago Andreu.

Publicado en la revista 'Madrugada' en 2010

miércoles, 9 de junio de 2010

DOLOROSA, LA MARCHA DE LAS INCÓGNITAS

En los últimos años nos ha sido posible catalogar o al menos obtener datos relevantes de casi la totalidad de las marchas que componen el repertorio tradicional de la Semana Santa cartagenera. Tan sólo dos se resisten a poder ser estudiadas en un contexto histórico, en el conjunto de la producción de un autor o del patrimonio de una agrupación concreta. Se trata, curiosamente, de las dos que interpreta, cada Madrugada, la banda que acompaña en su desfile a la Santísima Virgen Dolorosa de los marrajos: ‘Dolorosa’ y ‘Virgen del Tura’.

Durante muchos años la marcha ‘Dolorosa’ fue adjudicada erróneamente al compositor barcelonés Jaime Texidor Dalmau (1884-1957), un aspecto que fue corregido en 1990 por Alfredo García Segura en la edición de la “Antología Musical de la Semana Santa Cartagenera”, grabada por la Agrupación Musical Sauces bajo los auspicios de la Agrupación del Descendimiento (Marrajos). Hasta ese año incluso había sido grabada con la atribución incorrecta en tres ocasiones: el disco de 45 rpm grabado por la Banda de Música de la Cruz Roja de Cartagena en 1962 bajo el título “Marchas procesioniles de la Semana Santa cartagenera”, el editado en 1982 por la Agrupación de San Pedro Apóstol (Californios) con el nombre de “Semana Santa en Cartagena” e interpretado por la Unión Musical Torrevejense y el que en 1982 grabara la Agrupación del Descendimiento bajo el nombre de “Descendimiento. Semana Santa de Cartagena” con interpretación de la Banda de Música del Patronato Francisco Díaz Romero, de Aguilas (Murcia).

Cuando la Agrupación del Descendimiento edita la citada Antología, aparece por vez primera el nombre al que se adjudica la autoría: Antonio San Nicolás, un autor desconocido del que prácticamente ha sido imposible encontrar dato alguno. Tan sólo la Música de la Academia General del Aire tiene en su archivo la partitura de ‘Dolorosa’ con esta autoría, tal y como recoge Lanzón en el inventario de piezas que incluye su estudio sobre la música de nuestra Región entre 1939 y 1975 (1). Este archivo contiene otra pieza más del mismo autor: 'Los Secretos de Venus', que aun sin consultarla parece obvio, dado su nombre, que no es una marcha de procesión.

Curiosamente no aparece referencia alguna sobre Antonio San Nicolás en ninguna de las publicaciones consultadas sobre música de procesión, ni en Cartagena ni en ningún otro lugar de España. Incluso el recopilatorio de Alfredo García Segura (2), que relaciona con detalle todos los músicos que se tienen referenciados en Cartagena, excluye cualquier mención a este autor (3).

En la búsqueda en la prensa local, el único músico que aparece con alguna similitud es el músico de segunda del Regimiento de Sevilla nº40 Jesús de San Nicolás, de quien El Porvenir da cuenta en 1923 que ha solicitado licencia para su retiro en Murcia (4). Y es que curiosamente en esa ciudad sí aparecen relacionados varios músicos con idéntico apellido.

A mediados del siglo XIX se crea en Murcia y por un músico de prestigio, Acisclo Díaz, una banda de música destinada a dar una ocupación a los niños acogidos en la Casa de Misericordia. Una banda juvenil que alcanza un gran prestigio y que cada año recibía numerosas peticiones de los Músicos Mayores y Directores de las Bandas de todo el entorno para incorporar a sus formaciones a muchos de ellos. Así pueden consultarse en el Archivo Histórico Regional las cartas que los directores de las bandas militares cartageneras mandaban anualmente. En dicha banda –que tenía un límite máximo de edad- participaban los niños acogidos en la Misericordia bien fuera como externos o como internos. Curiosamente, los huérfanos que residían en aquella institución benéfica recibían el apellido de la parroquia a la que pertenecía la institución. San Nicolás.

El caso es que, fuera éste o no el origen del desconocido Antonio San Nicolás, nada podemos saber hasta el momento al respecto del mismo. Ni siquiera la prensa aporta algún dato relevante sobre esta marcha.

En primer lugar, partimos de la base de que esta marcha haya sido compuesta en Cartagena, algo que parece probable, a juzgar por su popularidad en nuestra ciudad, pero sin perder de vista el dato de que en ese caso se trata de una de las pocas marchas cartageneras que han sido grabadas fuera de nuestra ciudad.

En concreto, la Banda de Música “Pedro Alvarez Hidalgo”, de Puerto Real (Cádiz) la grabó en 1999 en su disco titulado “En su memoria”. De igual forma lo haría en 2003 la Banda Municipal de Cuenca en el trabajo titulado “Venerable Hermandad de Jesús Orando en el Puente (San Esteban). Marchas procesionales” y en ese mismo año la Asociación Músico Cultural “Juan Mohedo”, de Montoro (Córdoba) en el disco “Semana Santa en Montoro”. Por último, el pasado año se incluía en el primer disco grabado por la Banda de Música Montillana, de la también cordobesa localidad de Montilla. Mientras la primera la cita como anónima, el resto la atribuyen a San Nicolás.

Con todo, nadie duda de que el origen de la marcha debería buscarse en Cartagena (5), pero existe disparidad de criterio sobre si la misma es o no anterior a la Guerra Civil. En muchos casos aparece como compuesta en los primeros años de la posguerra. Es lo que apunta, por ejemplo, Juan Lanzón en "Las Cofradías Pasionarias de Cartagena" (6). Sin embargo existen también testimonios de procesionistas veteranos que afirman que la marcha sería anterior a la contienda.

Tampoco ayuda mucho en ello la prensa local. Consultada la base de datos de la hemeroteca del Archivo Municipal de Cartagena, tan sólo encontramos una referencia a marchas de este nombre en el repertorio de las bandas de música que participan en las procesiones, tal y como pone de manifiesto uno de los mayores expertos en música procesional española, el sevillano Ignacio Rodríguez Planas. Se trata de la edición del 7 de abril de 1917 del diario local El Porvenir. En este periódico se menciona la interpretación de dos marchas nombradas como ‘Dolorosa’: una de “E.García” y la segunda “del cartagenero Ricardo Sevilla”. El primero es un dato demasiado corto como para asociarlo a un autor, y la fecha no parece propicia a pensar que se tratara de Emilio García, que unos años después fuera Subdirector de la Música del Regimiento Cartagena 70, pero que en 1917 contaba dieciséis años de edad. En cuanto al segundo, Ricardo Sevilla Fuster nació en Cartagena en 1887, según apunta García Segura (7) y en ese año era músico del Cartagena 70. Su obra más popular es el pasodoble que dedicara al torero Gavira. Falleció en 1948. Lamentablemente, no es posible contrastar la partitura de su marcha, pues no se conserva en Cartagena archivo de las Músicas de los distintos Regimientos del Ejército de Tierra, y se desconoce si tras la desaparición de éstos se trasladaron a algún otro archivo.

Incluso se la adjudica una autoría distinta por Juan Ayala, que la atribuye a su padre, Pedro Ayala Tomás, que fuera Director de la Banda de la Cruz Roja, y fija su composición en 1958 (8). Ambos datos son más que discutibles. De entrada la marcha se interpretaba antes de ese año. Y además parece difícil que si Ayala fuera el compositor, hubiera permitido que en la grabación de 1962 ésta apareciera con otra firma.

Por tanto, a día de hoy resulta imposible aportar más datos sobre la fecha de composición, autor y circunstancias que motivaron la composición de esta marcha.

Por el contrario sí podemos afirmar con rotundidad que su interpretación se asocia de inmediato a la Cofradía Marraja, siendo de una popularidad tal que incluso ha tenido alguna que otra letra popular, no exenta de una buena dosis de bordería:

“Ya se han muerto los marrajos,
ya los llevan a enterrar.
Entre cuatro californios,
la lluvia y el tronar”.

Precisamente esta popularidad es un aval para las tesis que consideran la marcha como de una antigüedad superior a la apuntada por Lanzón. De la búsqueda en nuevos archivos, básicamente particulares, se espera que algún día podamos encontrar nuevos datos sobre esta marcha.

Añadir, por último, que además de las mencionadas, se han realizado tres grabaciones más de ‘Dolorosa’; las efectuadas por la Música de la Guardia Real en 2001 para la Agrupación de la Piedad (Semana Santa en Cartagena), por la Unión Musical Torrevejense en el mismo año para la Agrupación de San Juan Marrajo (Cartagena según San Juan) y por la Agrupación Musical Sauces en 2003, tambien con el título de “Semana Santa en Cartagena”.

NOTAS:

(1) LANZÓN MELÉNDEZ, Juan. ‘La Música en Murcia a partir de la Guerra Civil Española (1939-1975).
(2) GARCíA SEGURA, Alfredo. ‘Músicos en Cartagena. Datos biográficos y anecdóticos’.
(3) Como curiosidad, y aunque lo menciona en varios momentos del texto, no incluye tampoco referencia biográfica del autor de la marcha de San Juan (llamada en origen ‘El Destierro’) Vicente Victoria Valls.
(4) El Porvenir. 3 de septiembre de 1923.
(5) No menciona ni marcha ni autor el trabajo recopilatorio de toda la música procesional andaluza publicado por Manuel Carmona.
(6) LANZÓN MELÉNDEZ, Juan. ‘La Música en la Pasionaria Cartagenera’, incluido en Las Cofradías Pasionarias de Cartagena. Tomo II. Asamblea Regional, 1991.
(7) GARCÍA SEGURA, Alfredo. Op. Cit.
(8) AYALA, Juan. Origen de las Marchas Cartageneras.


BIBLIOGRAFÍA:

AYALA, Juan. ‘Origen de las Marchas Cartageneras’. Artículo.
CARMONA RODRÍGUEZ, Manuel. ‘Un Siglo de Música Procesional en Sevilla y Andalucía’. Sevilla, 2000.
FERNÁNDEZ DE LATORRE, Ricardo. ‘Historia de la Música Militar de España’. Ed. Ministerio de Defensa. Madrid, 1999.
GARCíA SEGURA, Alfredo. ‘Músicos en Cartagena. Datos biográficos y anecdóticos’. Ed. Ayuntamiento de Cartagena, 1995.
LANZÓN MELÉNDEZ, Juan. ‘La Música en Murcia a partir de la Guerra Civil Española (1939-1975)’. Cartagena, 2001.
LANZÓN MELÉNDEZ, Juan. ‘La Música en la Pasionaria Cartagenera’, incluido en Las Cofradías Pasionarias de Cartagena. Tomo II. Asamblea Regional, 1991.
Archivo Municipal de Cartagena.
Archivo Municipal de Murcia.
Archivo Regional de Murcia.
Archivo de la Real e Ilustre Cofradía de N.P. Jesús Nazareno (Marrajos)
www.patrimoniomusical.com

Publicado en la revista 'Madrugada' en 2008